30 mayo, 2010

Déjame entrar


Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. 
Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. 
Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, 4 mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. 
Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. 
Pero a medianoche se oyó un grito: "Ya viene el esposo, salgan a su encuentro". 
Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. 
Las necias dijeron a las prudentes: "¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?". 
Pero estas les respondieron: "No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado". 
Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.
Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: "Señor, señor, ábrenos", 12 pero él respondió: "Les aseguro que no las conozco". 
Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

29 mayo, 2010

Sola


All of these lines across my faceTell you the story of who I am
So many stories of where I've been
And how I got to where I am
But these stories don't mean anything
When you've got no one to tell them to.

18 mayo, 2010

Snuff


Suelo referirme siempre a la gente, pero esta vez me solicité pensar en cómo se suceden los hechos cotidianos que generalmente se encuentran concatenados y que son mil veces más macabros su sola fuerza sobrenatural que el instinto criminal, que el odio, que el sexo, que el amor. Cuando pequeña pensaba que tenía mala suerte y otras, buena suerte, pero, ahora que lo veo bien, hay cierta sospechosa sensación que presencias ajenas que se encuentran involucradas con la suerte que toman los sucesos.

Lo que sí siempre estuve segura es que vivimos como en el gran hermano, vigilados, supervisados, limitados. Tal como en las filmaciones snuff, un subgénero gore que registra el secuestro, prisión, tortura psicológica y física hasta que en un momento el psicópata se cansa y termina con el asunto, con la vida. Y bueno, así me siento, una marioneta sólo por ser humana, demasiado humana, a lo cual ya estoy resignada, sin embargo, por nada del mundo me gustaría ver esa cinta cuando me encuentre del otro lado.